Hoy, en Maná del Lunes, presentamos: CÓMO DEFINIR QUIÉN SOY EN UN MUNDO OBSESIONADO CON LO QUE HAGO, una reflexión de Rick Boxx.
Mike Sharrow, quien colabora con ejecutivos de negocios ayudándolos a alcanzar la excelencia en todas las áreas de sus vidas, fue entrevistado para una revista sobre su camino personal y su vocación. Contó que en su momento luchó con una mentalidad dividida entre lo «sagrado» y lo «secular», y con su identidad atada a su vocación.
Afortunadamente —explicó Sharrow— descubrió una idea profunda: «Si el lugar donde estás define quién eres, entonces tal vez no entiendes realmente quién eres». En otras palabras, nuestra identidad —nuestro sentido innato de quiénes somos— no debería determinarse por nuestra ubicación (dónde trabajamos o vivimos), ni siquiera por el cargo que ocupamos (nuestro título profesional).
Porque lo primero: el lugar donde trabajamos —qué empresa, qué oficina, incluso en qué ciudad— tarde o temprano cambiará. Y puede suceder muchas veces a lo largo de una vida. Entonces, ¿por qué definir nuestra identidad con base en un momento específico? Si basamos nuestra identidad en dónde estamos, cuando cambia ese escenario laboral, nuestra percepción de nosotros mismos también podría verse dramáticamente afectada.
Esto es especialmente cierto para quienes seguimos a Jesucristo y buscamos representarlo a través de nuestro trabajo. La Biblia enseña que nuestra verdadera identidad está en ser hijos de Dios, no en nuestro título laboral. «Pero ustedes… son un pueblo elegido. Son sacerdotes del Rey, una nación santa, posesión exclusiva de Dios. Por eso pueden mostrar a otros la bondad de Dios, pues él los ha llamado a salir de la oscuridad y entrar en su luz maravillosa» (1 Pedro 2:9, NVI).
Dios tiene un llamado vocacional para cada uno de nosotros, y como dice 2 Corintios 5:20 —somos «embajadores de Cristo» dondequiera que trabajemos. Pero nuestra identidad verdadera y nuestro llamado primario es ser hijos de Dios.
El columnista deportivo Terry Pluto escribió sobre cuando visitó una iglesia fuera de su ciudad natal, donde un joven pastor predicaba acerca de descubrir tu vocación. Lo que llamó la atención de Pluto durante ese mensaje fue que, mientras el pastor enfatizaba los llamados de profesionales en el ámbito laboral, omitía las profesiones de menor prestigio, como las personas que trabajan en oficios de construcción, mecánica, reparaciones, incluso empleadas domésticas o personal de limpieza.
La realidad es que, las personas que se esfuerzan —y prosperan— en trabajos como esos también tienen un llamado de Dios. Ellos también representan a Cristo dondequiera que trabajen, sirviendo a otros con diligencia, excelencia e integridad.
Pienso en el plomero que visitó nuestra casa cuando se habían dañado varias de nuestras máquinas, lo que estaba causando una considerable frustración a mi esposa Kathy. El plomero tuvo la amabilidad de decirle: «Sé que esto es estresante. ¿Le molestaría si oro por usted?». ¿Te imaginas que alguien haga eso? Eso es algo que un verdadero seguidor de Cristo puede hacer. Y eso impactó profundamente a mi esposa.
En nuestro mundo tendemos a elevar ciertas profesiones por encima de otras, como si fueran más significativas. En realidad, el trabajo más importante en cualquier momento es el que debe hacerse justo entonces —incluyendo reparar algo en casa. Como exhorta 1 Corintios 7:17: «Cada uno debería seguir viviendo en la situación que el Señor lo haya puesto, y permanecer tal como estaba cuando Dios lo llamó por primera vez. Esa es mi regla para todas las iglesias» (NTV). Ya seas empresario, profesional o trabajador de oficio, Dios tiene un propósito para ti y desea que florezcas justo donde te plantó.
Preguntas para reflexión / discusión
- Repasa la frase: «Si el lugar donde estás define quién eres, entonces tal vez no entiendes realmente quién eres». ¿Cuál es tu reacción inicial ante esa afirmación?
- Cuando conocemos a otras personas, especialmente en un entorno laboral, una de las primeras preguntas suele ser: «¿A qué te dedicas?», es decir, «¿Qué clase de trabajo haces —y dónde?». ¿Cuáles son los aspectos positivos y negativos de preguntar eso?
- ¿Qué dirías que sustenta tu sentido de identidad personal? ¿Qué importancia le das al tipo de trabajo que haces —y al lugar donde lo haces— para entender quién eres?
- ¿Cómo influye saber que uno es hijo de Dios, en su sentido de identidad personal, pero también en su perspectiva sobre el trabajo que realiza?
Desafío para esta semana
Tómate un tiempo esta semana para evaluar honestamente tu actitud hacia tu trabajo. ¿Es tu ocupación donde obtienes la mayor satisfacción o tu sentido de identidad? ¿Qué lugar ocupa tu fe en esa percepción?
Puede ser útil hablar de esto con un amigo cercano, un mentor, asesores de confianza o con un grupo pequeño al que pertenezcas. ¿De dónde obtienen ellos su sentido de identidad?