Hoy, en Maná del Lunes, presentamos: Cómo encontrar gozo en medio de la rutina laboral, una reflexión escrita por Rick Boxx.
Un artículo publicado en Harvard Business Review informó que, según diversas investigaciones, para experimentar una vida verdaderamente satisfactoria se necesitan tres elementos: logro, propósito y gozo. Sin embargo, el estudio también concluyó que, aunque los tres son importantes, el más difícil de alcanzar es el gozo. ¿Cómo podemos comprenderlo mejor y experimentarlo con mayor frecuencia?
1. Considera la vida fuera del trabajo.
La primera conclusión del artículo, titulado «Cómo las personas más ocupadas encuentran gozo», fue esta: la forma en que las personas emplean su tiempo fuera del trabajo es más importante que la cantidad de tiempo que dedican a trabajar.
Las investigaciones demostraron que quienes experimentan mayor gozo durante su tiempo libre también encuentran mayor satisfacción en su trabajo.
La Biblia respalda esta realidad. Por ejemplo: «Un corazón alegre es la mejor medicina; un ánimo triste deprime a todo el cuerpo» Proverbios 17:22 (RVC).
2. Relaciónate regularmente con otras personas.
Una segunda clave, según el artículo, es que las personas experimentan más gozo cuando realizan actividades junto con otros que cuando las hacen solas.
Los investigadores descubrieron que los profesionales disfrutaban mucho más las actividades cuando las compartían con otras personas. Esta observación no sorprende a quienes conocen la Biblia.
Eclesiastés enseña: «Es mejor ser dos que uno, porque ambos pueden ayudarse mutuamente a lograr el éxito. Si uno cae, el otro puede darle la mano y ayudarle; pero el que cae y está solo, ese sí que está en problemas» Eclesiastés 4:9-10 (NTV).
¿Te identificas con esta enseñanza? ¿Con quién podrías pasar más tiempo después del trabajo, hoy o durante esta semana?
3. Elige actividades productivas.
La investigación también concluyó que es importante evitar las actividades excesivamente pasivas si queremos experimentar mayores niveles de gozo.
Después de una larga jornada laboral, muchas personas pasan horas viendo televisión, navegando por las redes sociales o jugando videojuegos. Estas actividades consumen tiempo, pero generan relativamente poco gozo.
En una escala de tres puntos, el gozo alcanza un promedio de 2.4 cuando las personas participan en actividades activas, mientras que las actividades pasivas apenas llegan a 1.7.
Hacer ejercicio, practicar un pasatiempo o servir como voluntario son ejemplos de actividades que producen mucho más gozo que simplemente mirar televisión o desplazarse por las redes sociales.
Como afirma la Biblia: «Pues el reino de Dios no se trata de lo que comemos o bebemos, sino de llevar una vida de bondad, paz y alegría en el Espíritu Santo» Romanos 14:17 (NTV).
4. Las pasiones personales son importantes.
Un cuarto factor importante para maximizar el gozo es seguir aquellas actividades que verdaderamente nos apasionan. La investigación descubrió que las actividades alineadas con aquello que personalmente encontramos gratificante aumentan significativamente nuestra satisfacción con la vida. Cuando dedicamos tiempo a un pasatiempo o una pasión que hace vibrar nuestro corazón, el gozo crece.
Encontramos un poderoso ejemplo de ello en el rey David, quien escribió: «Entraré al altar de Dios, al Dios de mi alegría y de mi gozo; y te alabaré con arpa, oh Dios, Dios mío» Salmo 43:4 (RVR1960).
¿Qué hace vibrar tu corazón?
5. Diversifica lo que haces.
Finalmente, otro factor para aumentar el gozo es diversificar nuestras actividades. Es importante descubrir aquello que nos apasiona, pero la investigación también advierte del riesgo de concentrar toda nuestra energía en un solo interés. Cuando invertimos exclusivamente en una sola pasión, con el tiempo el entusiasmo puede disminuir. Diversificar nuestras actividades suele producir mayores beneficios.
La Biblia presenta un principio que respalda esta idea: «Coloca tus inversiones en varios lugares, porque no sabes qué riesgos podría haber más adelante» Eclesiastés 11:2 (NTV).
Aunque este principio suele aplicarse a las inversiones financieras, también resulta útil para comprender el valor de diversificar las actividades que realizamos.