El carácter cristiano en la cultura corporativa

En muchos trabajos se asume que triunfan quienes actúan como tigres: fuertes y agresivos. Pero cuando tu identidad se redefine, también cambia tu forma de liderar. A veces tus convicciones te exigirán una postura valiente. Buscar lo que realmente importa transforma decisiones, relaciones e impacto. ¿Y si liderar renovado supera a competir como tigre?

Hoy, en Maná del Lunes, presentamos: EL CARÁCTER CRISTIANO EN LA CULTURA CORPORATIVA, una reflexión de Rogério Alves.

El mundo corporativo es una verdadera jungla; la ley del más fuerte se hace evidente de maneras notables, con personas presionando a otras para ganar y tener éxito ante los ojos de los hombres. El profesor Leon C. Megginson utiliza esta metáfora en sus estudios académicos para ilustrar el entorno corporativo, citando: «No son los más fuertes los que sobreviven, ni los más inteligentes, sino aquellos que responden mejor al cambio». Renato Grinberg también compara el mundo corporativo con una jungla, afirmando que, como un tigre, uno debe usar garras, fuerza e inteligencia para sobrevivir y prosperar.

Ante esto, ¿qué sucede cuando uno le entrega su vida a Jesucristo? La Palabra de Dios revela cambios profundos: «…si alguno está en Cristo, nueva creación es» (ver 2 Corintios 5:17); «…transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento» (ver Romanos 12:2), y «ya no vivo yo, mas Cristo vive en mí» (ver Gálatas 2:20).

Pero ¿la vida corporativa sigue igual después de la conversión? Todo depende de cómo formemos nuestro carácter. Es cierto que la transformación no ocurre de la noche a la mañana —es un proceso—. Sin embargo, se nos recuerda que «el Señor mira el corazón» (ver 1 Samuel 16:7). Si nuestro corazón está dispuesto al cambio, Dios caminará con nosotros en ese proceso.

El Señor nunca abandona a Sus hijos y siempre está listo para ayudar. Él dice: «…siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia» (Isaías 41:10, RVR1960), y para actuar por medio de nuestras flaquezas, pues su poder se perfecciona en nuestra debilidad (ver 2 Corintios 12:9); todo con el propósito de madurarnos hasta alcanzar «la medida de la estatura de la plenitud de Cristo» (ver Efesios 4:12-13).

No es fácil, pero la vida terrenal es una experiencia extraordinaria. Vivir cada día buscando el Reino de Dios y Su justicia debe ser la meta que guíe a todo creyente (ver Mateo 6:33). En principio, el verdadero cristiano no debería temer los desafíos del mundo cuando se trata de mostrar un carácter renovado en cualquier ámbito de la sociedad.

Una vez compartí con un abogado penalista cristiano que, después de mi conversión, ya no podía defender a personas que habían cometido delitos, puesto que las mentiras son, con demasiada frecuencia, el medio de defensa. Él respondió: «El trabajo es el trabajo». Explicó que separa su vida personal de su vida profesional y se siente en paz con ello. Pero ¿deberíamos dejar de lado el carácter cristiano en la vida profesional?

Otro momento decisivo llegó cuando estaba redactando una petición y mi superior exigió que incluyera una declaración falsa para respaldar nuestro reclamo. Me negué, diciendo que no firmaría un documento construido sobre mentiras. Desde ese día decidí eliminar la falsedad de mi trabajo como abogado, y Dios nunca ha dejado de proveer para mis necesidades. Seguir a Cristo requiere valentía, sabiduría y discernimiento del momento adecuado para tomar decisiones.

¿Le agradará a Dios que escondamos nuestro carácter cristiano en el trabajo, sabiendo que Él es quien nos sostiene? «Yo me acuesto, y duermo y despierto, porque tú, Señor, me sostienes. Aun si me rodean legiones de soldados, no tengo nada que temer» (Salmo 3:5-6, RVC).

El Reino de Dios es la meta final. Nada en esta vida terrenal debe convertirse en un obstáculo para lo que Dios espera de Sus hijos. El carácter cristiano no es como la ropa, para ponérsela o quitársela según convenga. Cristo debe habitar en el corazón de Sus seguidores en todo momento: «…santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros» (1 Pedro 3:15, RVR1960).

Preguntas para Reflexión/Discusión

  1. ¿Estás de acuerdo con la afirmación de que, para tener éxito en el mundo laboral, uno debe ser como un tigre, usando garras, fuerza e inteligencia para sobrevivir?
  2. ¿Cómo crees que ser «una nueva creación en Cristo» debería afectar la manera en que abordamos nuestro trabajo y nos conducimos en el lugar laboral? ¿Debería afectar en algo lo que hacemos?
  3. ¿Alguna vez has tenido que tomar una postura en el trabajo basándote en tu fe y convicciones bíblicas? Si es así, ¿cuál fue el resultado?
  4. ¿Qué crees que significa «buscar primeramente el Reino de Dios» en el lugar de trabajo? ¿Cómo se vería esto de manera práctica?

Desafío para esta Semana

Alguien ha dicho que ser seguidor de Jesucristo no es una actividad de medio tiempo, sino un estilo de vida de 24 horas al día, siete días a la semana. ¿Cómo se ajusta tu vida a esta afirmación?

Durante esta semana, reflexiona sobre las ideas de este Maná del Lunes acerca de decidir vivir nuestra fe en el trabajo sin importar las consecuencias. Tal vez quieras conversar sobre ello con un amigo de confianza, un mentor o un grupo pequeño y pedirles retroalimentación.

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