Navidad: una celebración como ninguna otra

Navidad mueve calendarios, ventas y emociones… pero ¿qué mueve realmente tu corazón en esta temporada? Para algunos es cierre de año, para otros es tradición; para pocos, una reflexión profunda. La pregunta es: ¿qué significa de verdad la Navidad para ti… más allá de lo que produce?


Hoy, en Maná del Lunes, presentamos: NAVIDAD: UNA CELEBRACIÓN COMO NINGUNA OTRA, una reflexión de Robert J. Tamasy.

Esta semana marca la celebración anual que llamamos Navidad, observada en muchas partes del mundo. Para muchas personas significa la llegada de un personaje llamado Santa Claus, San Nicolás, papá Noel o de alguna otra manera, según la tradición de cada lugar.

En el mundo de los negocios, la Navidad con frecuencia implica el último —y más importante— paso para intentar cerrar un año calendario con rentabilidad. «La temporada navideña» suele involucrar obsequios generosos, fiestas y eventos festivos, y otras actividades de fin de año. Todo esto puede traducirse en ingresos muy elevados que agradan a cualquier departamento financiero de una empresa.

Por supuesto, el origen de la festividad no tiene nada que ver con un hombre de traje rojo, barba blanca, gran sonrisa y un ruidoso «¡jo, jo, jo!» como lo representan en Estados Unidos. Ni con promociones comerciales de temporada. Su origen está en Medio Oriente, en Belén, un lugar ubicado a menos de siete millas (unos 10 km) de Jerusalén. La palabra Navidad hace alusión al nacimiento de Jesús hace más de 2,000 años.

Los dos primeros capítulos de los evangelios de Mateo y de Lucas, del Nuevo Testamento, nos presentan los relatos del nacimiento de Jesús, el Mesías prometido. Allí se relata que una joven llamada María fue visitada por un ángel que le anunció: «No tengas miedo, María; Dios te ha concedido su favor —le dijo el ángel—. Quedarás embarazada y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Él será un gran hombre y lo llamarán Hijo del Altísimo. Dios el Señor le dará el trono de su padre David y reinará sobre el pueblo de Jacob para siempre. Su reinado no tendrá fin». Lucas 1:30-33 (NVI).

En el segundo capítulo de ese evangelio se narra cómo María y su prometido José viajaron desde Nazaret hasta Belén, debido a un censo ordenado por el emperador romano. Que Jesús naciera en Belén cumplía una profecía del Antiguo Testamento:  «Pero tú, oh Belén Efrata, eres solo una pequeña aldea entre todo el pueblo de Judá. No obstante, en mi nombre, saldrá de ti un gobernante para Israel, cuyos orígenes vienen desde la eternidad». Miqueas 5:2 (NTV).

Pero la descripción más profunda de Jesús la encontramos en el evangelio de Juan: «En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios… Y aquel Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros…» (Ver Juan 1:1-2, 14).

Esto significa algo tan increíble que resultaría inverosímil… si no fuera verdad. Dios se hizo hombre en la persona de Jesús, vivió entre nosotros durante 33 años, enseñó con autoridad, dio el ejemplo de vida, fue crucificado como sacrificio expiatorio por los pecados de la humanidad, y resucitó de entre los muertos; alcanzó victoria definitiva sobre la muerte y aseguró que todo aquel que confíe en Él tenga vida eterna.

Como declara la Escritura: «Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida» (1 Juan 5:11-12, RVR1960)

Para resumir en pocas palabras: si no fuera por el nacimiento de Jesús, Su vida, muerte y resurrección, no habría razón para la Navidad. Pero —gracias a Dios— eso sí ocurrió… y podemos cantar: «¡Aleluya!».

Preguntas de reflexión / discusión

  1. Describe qué significa para ti la Navidad. ¿Qué impacto tiene en la productividad y rentabilidad de tu empresa u organización?
  2. ¿Has observado que en muchos casos la Navidad se celebra sin hacer referencia directa a Jesucristo, a su nacimiento y a su vida? ¿Por qué crees que sucede esto?
  3. Si te has detenido a reflexionar sobre el nacimiento de Jesucristo y su significado, tanto para tu vida como para el mundo en que vives, ¿a qué conclusiones has llegado?
  4. El último pasaje bíblico citado en este Maná del Lunes afirma que todo aquel que cree en Jesucristo —que ha puesto sinceramente su fe y su confianza en Él— puede saber que tiene vida eterna. ¿Qué crees que significa esto? ¿Qué significa para ti?

Desafío para esta semana

Si celebras la Navidad, ¿has notado alguna vez que tus sentimientos hacia ella se han vuelto rutinarios, que ya no tienes el mismo entusiasmo y emoción que antes? De ser así, este es un muy buen momento para releer los pasajes mencionados y reconsiderar lo que significan para ti.

En el Salmo 51:10-12, el rey David escribió: «Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí… Vuélveme el gozo de tu salvación y espíritu noble me sustente».

Si para ti la Navidad es una fiesta sin ser Jesús la razón de la celebración, quizá este sea un buen momento para hacer esta oración y buscar recuperar el gozo de conocer a Jesucristo y todo lo que Él ha hecho por ti.

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