Principios eternos para recuperarse de los retrocesos

A veces los problemas serios de salud, el trabajo o la vida misma ponen a prueba nuestra paciencia y nuestra actitud. Algunos perseveran, otros se consumen en la negatividad. En medio de esos retos, ¿cómo respondemos, cómo influimos en otros y dónde buscamos la fuerza para seguir adelante?

Hoy, en Maná del Lunes, presentamos: PRINCIPIOS ETERNOS PARA RECUPERARSE DE LOS RETROCESOS, una reflexión de Robert J. Tamasy.

Recientemente celebré el aniversario de mi cirugía a corazón abierto, realizada hace casi 20 años. Gracias a Dios, salió bien y no he tenido episodios cardíacos significativos desde entonces. Un año después de la operación, como una manera de «retribuir» la excelente atención que recibí, comencé a ser voluntario en el mismo hospital, visitando a pacientes que recién habían pasado por procedimientos similares. Esperaba que al compartir mis propias experiencias, ellos pudieran sentirse animados al iniciar su proceso de recuperación.

Mantenía mis visitas breves, sabiendo que los pacientes estarían débiles y cansados después de todo lo que habían atravesado, pero siempre los dejaba con cuatro principios útiles para experimentar una recuperación completa. Sin embargo, estos principios no se limitan solo a superar problemas graves de salud. Pueden aplicarse a cualquier crisis o dificultad importante que enfrentemos, incluso en el lugar de trabajo.

Esto incluye el deseo de representar fielmente a Jesucristo en un entorno cotidiano que a menudo es hostil a la verdad bíblica. Aquí están esos principios, fuertemente respaldados por las promesas de la Biblia:

1. Ten paciencia. Recuperarse de una cirugía mayor toma tiempo, al igual que superar muchos desafíos y retrocesos en el ámbito laboral. Por lo general, queremos resolver los problemas rápido y dejarlos atrás. Sin embargo, muchas veces las mejores soluciones llegan más lentamente de lo que preferiríamos. Por eso debemos practicar la paciencia. «Así que, amados hermanos míos, manténganse firmes y constantes, y siempre creciendo en la obra del Señor, seguros de que el trabajo de ustedes en el Señor no carece de sentido» 1 Corintios 15:58 (RVC).

2. Mantén una actitud positiva. Los problemas serios de salud pueden ser muy desalentadores cuando el progreso parece lento. Lo mismo sucede cuando intentamos recuperarnos de retrocesos y decepciones en el trabajo. Podemos enojarnos o desarrollar una actitud negativa hacia nuestras circunstancias, pero elegir mantener una actitud positiva puede revelar un mejor camino. Ser positivos también es beneficioso para cualquier proceso de sanidad. «Y ahora, amados hermanos, una cosa más para terminar. Concéntrense en todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo bello y todo lo admirable. Piensen en cosas excelentes y dignas de alabanza» Filipenses 4:8 (NTV).

3. Desarrolla perseverancia. Reponerse de una cirugía suele requerir un proceso riguroso de rehabilitación, uno que debe llevarse a cabo día tras día durante un periodo considerable. Algo muy similar ocurre cuando enfrentamos fracasos y dificultades en el lugar de trabajo. Recuperarnos de ellos y volver a donde quisiéramos estar también requiere tiempo y determinación. «Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado» Romanos 5:3-5 (RVR1960).

4. Presenta tus preocupaciones en oración. Ya sea enfrentando problemas graves de salud o desafíos extraordinarios en el trabajo, ¿cómo afrontamos la ansiedad y el temor ante un futuro incierto y desconocido? «¿Me recuperaré por completo?» «¿Superaré este gran retroceso en el trabajo?» Aquí es donde podemos apropiarnos del poder de la oración y confiar en él. «No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que Él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús» Filipenses 4:6-7 (NTV).

Preguntas para reflexión/discusión

  1. ¿Tú o alguien cercano ha tenido que enfrentar un problema serio y persistente de salud, uno que requirió un tiempo considerable para superarse? ¿Cómo enfrentaste tú o esa persona ese desafío?
  2. ¿Por qué la paciencia es una virtud tan difícil de cultivar, ya sea relacionada con temas de salud, asuntos complejos en el trabajo o en nuestra vida personal? ¿Cómo se relacionan la paciencia y la perseverancia?
  3. Las actitudes positivas no siempre son fáciles de desarrollar. ¿Conoces a alguien que parece sobresalir en mantener una actitud negativa? ¿Qué impacto tiene esa negatividad en esa persona y en quienes interactúan con ella con frecuencia?
  4. ¿Qué tan fácil —o difícil— te resulta presentar en oración a Dios los problemas serios que estás enfrentando?

Desafío para esta semana

¿Qué desafíos u obstáculos estás enfrentando actualmente? Considera cómo estos principios —tener paciencia, mantener una actitud positiva, desarrollar perseverancia y presentar tus preocupaciones en oración— podrían ser útiles mientras atraviesas esos asuntos. Si formas parte de un equipo del CBMC o de un pequeño grupo de responsabilidad mutua, podría ser provechoso conversar sobre esto con ellos —«el hierro se afila con el hierro», como describe Proverbios 27:17— para apoyarse unos a otros y determinar cómo aplicarlos de la manera más efectiva. No necesitamos enfrentar nuestras dificultades solos.

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