Hoy, en Maná del Lunes, presentamos: SIEMPRE ES MOMENTO PARA DAR GRACIAS, una reflexión de Robert J. Tamasy.
Con el fin de otro año acercándose rápidamente, llega el momento de la celebración anual de Acción de Gracias, observada en algunas partes del mundo. En Canadá, Estados Unidos, Liberia y Santa Lucía se celebra en octubre o noviembre; también se practica de forma no oficial en naciones como Brasil, Alemania o la isla Norfolk en Australia. Aunque es bueno tener un día designado para dar gracias y sentir gratitud por las bendiciones recibidas, no hay razón para no expresar agradecimiento todos los días del año. No importa cuáles sean nuestras circunstancias: siempre hay algo por lo que estar agradecidos.
Al envejecer, me he dado cuenta de lo frágil que es la vida. Haberme sometido a una cirugía de corazón abierto en 2006 me ayudó a entender eso. Ahora, cuando despierto cada mañana, me gusta recordar la certeza del Salmo 118:24: «Este es el día que hizo el Señor; nos gozaremos y alegraremos en él» (NTV). Cada día es un regalo de Dios, ya sea que enfrentemos un día emocionante en el trabajo, uno difícil, un día de descanso, un domingo de adoración o el inicio de unas vacaciones tan esperadas.
Piensa en esto: si sabes que te espera un día complicado en el trabajo, puedes agradecer porque tienes empleo, porque estás en una posición importante o porque tienes tu propio negocio. Si has sufrido un revés inesperado —como perder una venta o contrato relevante— puedes dar gracias por lo que vendrá si perseveras.
En lo personal, doy gracias por un matrimonio de más de 50 años que ha pasado por altibajos; por mis hijos y nietos, a quienes amo y que me aman; por una carrera gratificante como escritor y editor, que ha superado mis expectativas; incluso por algo tan simple como un corazón que late.
Sobre todo, estoy agradecido porque Dios me salvó de una vida que pudo haber sido un desastre. No solo me dio la seguridad de una vida eterna, sino que también me ofrece una vida verdaderamente abundante ahora, como Jesús prometió: «…Yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia». (Juan 10:10, NVI)
En un mundo que constantemente nos dice que necesitamos más, que incluso mucho más nunca es suficiente, podemos agradecer que tener una relación con el Señor nos permite reconocer que hay algo más en esta vida que lo material. La Escritura nos da varias enseñanzas sobre la gratitud:
- Ser agradecidos por todo. Es fácil dar gracias cuando las cosas van bien, pero no tanto cuando llega la adversidad. Sin embargo, muchas de las lecciones más profundas provienen de los tiempos difíciles. «Den gracias a Dios en todo, porque ésta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús». (1 Tesalonicenses 5:18, RVA)
- Ser agradecidos al orar por nuestras necesidades. Cuando todo parece fuera de control, podemos ser agradecidos porque podemos acudir al Dios que sí tiene el control. «No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho». (Filipenses 4:6, NTV)
- Ser agradecidos por quién es Dios. Como seguidores de Cristo, nuestra esperanza está en el carácter inmutable y constante de Dios: «Entren por sus puertas con acción de gracias; vengan a sus atrios con alabanza. Denle gracias, bendigan su nombre. Porque el SEÑOR es bueno; su amor es eterno y su fidelidad por todas las generaciones». (Salmo 100:4-5, NVI)
Preguntas de reflexión / discusión
- Cuando escuchas las palabras «agradecido» o «acción de gracias», ¿qué te viene a la mente?
- ¿Qué cosas puedes recordar de inmediato por las que estás agradecido? ¿Por qué te sientes agradecido por ellas?
- ¿Qué tan fácil te resulta sentir y expresar gratitud? En tiempos difíciles, ¿cómo puedes mostrar un agradecimiento genuino? ¿Cómo podemos, como alguien dijo, decir “gracias” aunque no lo sintamos?
- A veces escuchamos a personas que dicen: «Estoy agradecido» o «Estoy bendecido», pero no dicen a quién o a qué agradecen. ¿Y tú? ¿A quién le das gracias, y por qué?
Desafío para esta semana
Aunque en tu lugar no se celebre un día oficial de Acción de Gracias, puedes tener tu propio «Día de Gracias». Tómate un momento para repasar la última semana, el último mes o incluso el año, y recuerda las cosas por las que estás agradecido, incluso aquellas dificultades que en retrospectiva han sido bendiciones.
Considera compartir tus pensamientos de gratitud con alguien cercano —un amigo, un mentor o un grupo pequeño— para que esa gratitud se exprese en comunidad.