Siempre es útil volver a lo básico

En el trabajo solemos buscar nuevas ideas, técnicas y estrategias, pero pocas veces volvemos a revisar lo esencial. Sin embargo, los fundamentos —tanto profesionales como personales— suelen definir la claridad con la que actuamos, la coherencia de nuestras decisiones y la forma en que influimos en otros, incluso cuando no estamos diciendo una sola palabra.

Hoy, en Maná del Lunes, presentamos: SIEMPRE ES ÚTIL VOLVER A LO BÁSICO, una reflexión escrita por Robert J. Tamasy.

Hace años, el legendario entrenador de un equipo profesional de deportes comenzaba la primera práctica de cada nueva temporada con un gesto sencillo. Sosteniendo un objeto decía: «Caballeros, esto es un balón de futbol». ¿Por qué empezaba así? Los jugadores de su equipo eran profesionales. Sabían perfectamente cómo era el balón. Sin embargo, aquel entrenador altamente exitoso entendía un principio importante: es útil volver a lo básico.

Muchos de nosotros asistimos a conferencias, talleres y seminarios diseñados para refrescar y perfeccionar conocimientos y habilidades en nuestra profesión elegida, para comprender mejor nuestro propio «balón de futbol». Esta «educación continua» puede ser invaluable no solo para sobrevivir, sino también para prosperar en un entorno de mercado altamente competitivo.

De manera similar, para quienes profesamos ser seguidores de Jesucristo, volver a lo «básico» de lo que enseña la Biblia puede ser de gran ayuda para representarlo fielmente a través de nuestra labor en el lugar de trabajo. Cuando estudié periodismo en la universidad, nos enseñaron a escribir artículos respondiendo a las «cinco preguntas básicas»: quién, qué, cuándo, dónde, por qué y cómo. Los principios de las Escrituras son los mismos. Veamos:

1. ¿Quién? Normalmente vamos a trabajar cada día pensando que trabajamos para un jefe, un departamento o una empresa. En cierto sentido, eso es verdad, pero un pasaje bíblico nos recuerda que tenemos un llamado aún más alto: «Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de Él… Todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres» Colosenses 3:17, 23 (RVR1960).

2. ¿Qué? Todos tenemos títulos y descripciones de puesto que delinean nuestras responsabilidades diarias. Pero además de eso, cada uno tiene plataformas y esferas de influencia únicas a través de las cuales podemos representar a Cristo y hablar a otros acerca de Él y de lo que ha hecho por ellos. «Así que somos embajadores de Cristo, como si Dios rogara por medio de nosotros…» 2 Corintios 5:20 (RVR1960).

3. ¿Cuándo? Una de nuestras primeras responsabilidades como seguidores de Jesús es enseñar la verdad del Evangelio a nuestras familias, siempre que tengamos la oportunidad. De manera similar, debemos orar y estar atentos a las oportunidades para hablar de Él en cualquier momento que se presenten. «Debes comprometerte con todo tu ser a cumplir cada uno de estos mandatos que hoy te entrego. Repíteselos a tus hijos una y otra vez. Habla de ellos en tus conversaciones cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes» Deuteronomio 6:6-7 (NTV).

4. ¿Dónde? A veces somos tentados a pensar que solo representamos a Jesucristo en contextos religiosos. Pero Él dijo que lo representamos en todas partes. «Pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra» Hechos 1:8 (RVR1960).

5. ¿Por qué? Nuestro deseo al trabajar es ganarnos la vida, utilizando nuestras habilidades, dones y talentos en la vocación que hemos elegido. No hay nada de malo en ello. Sin embargo, existe una razón aún mayor para esforzarnos por realizar nuestro trabajo de una manera que honre a Dios.
«Sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís»
Colosenses 3:24 (RVR1960).

6. ¿Cómo? Hablar con otros acerca de Jesucristo, aunque es importante, puede parecer difícil, incluso demasiado complicado. Pero no tenemos que hacerlo solos. Jesús dijo: «Separados de mí nada podéis hacer» Juan 15:5 (RVR1960). Y el apóstol Pablo declaró: «Pues todo lo puedo hacer por medio de Cristo, quien me da las fuerzas» Filipenses 4:13 (NTV).

Preguntas para reflexión y discusión

  1. ¿Con qué frecuencia vuelves a revisar lo “básico” de lo que haces en tu lugar de trabajo? ¿Asistes a conferencias, seminarios o talleres enfocados en tu vocación? ¿Qué tan útiles son para ti?
  • Si eres seguidor de Jesucristo, ¿qué tan importante consideras revisar los fundamentos para ser un representante o embajador eficaz de Él en el mercado laboral?
  • ¿Cuándo consideras apropiado hablar con otros acerca de la fe y del Evangelio de Jesucristo? ¿Cuándo crees que no es apropiado hacerlo?
  • ¿Qué significa depender de Jesucristo y de Su fortaleza mientras realizamos nuestras responsabilidades diarias de trabajo, incluyendo los momentos en que tenemos oportunidades de hablar a otros acerca de Él?

Desafío para esta semana

Tómate tiempo en estos días para reflexionar sobre estas seis preguntas relacionadas con tu trabajo: el quién, qué, cuándo, dónde, por qué y cómo de lo que haces. ¿Tienes claras las respuestas?

Busca a alguien con quien compartir tus reflexiones: un amigo cercano, un asesor o mentor de confianza, o un grupo pequeño en el que puedas hablar abierta y sinceramente sobre tus motivaciones, así como sobre los desafíos y luchas que enfrentas al buscar vivir y trabajar para Cristo.

Más de Maná del Lunes