Hoy, en Maná del Lunes, presentamos: TIEMPO DE NUEVOS COMIENZOS, CRECIMIENTO Y ESPERANZA RENOVADA, una reflexión de Robert J. Tamasy.
¿Cómo fue este año para ti? ¿El mejor año de todos? ¿Uno en el que muchos de tus anhelos y sueños se cumplieron? Si fue así, ¡felicidades! ¿O quizá fue todo lo contrario, el año que ya querías que terminara? ¿El año en que parecía que las cosas no podían empeorar… y sin embargo empeoraron?
Una de las mejores cosas de cada nuevo año es la oportunidad de un nuevo comienzo, un borrón y cuenta nueva. Si el año anterior fue bueno, podemos tomar impulso de él, construir sobre lo que hicimos bien y procurar que el nuevo año sea aún mejor. Pero si el año pasado fue uno que preferiríamos olvidar, podemos comenzar de nuevo y reclamar un «volver a empezar» —lo que los golfistas llaman un ‘mulligan’— haciendo los cambios necesarios con la esperanza de tener una mejor experiencia y mejores resultados en los próximos 12 meses.
Como el entrenador de un equipo deportivo que se prepara para el siguiente encuentro, podemos mirar atrás y evaluar qué salió bien, qué salió mal y qué cambios podemos hacer en busca de mejora. Tener la oportunidad de un nuevo comienzo puede ser reconfortante, emocionante, motivador, e incluso intimidante.
Para quienes procuramos ser «embajadores de Cristo» (ver 2 Corintios 5:20) en el mercado laboral, poder comenzar de nuevo es una promesa de Dios. En Isaías 48:6, Él declara: «…A partir de este momento les daré a saber cosas nuevas y secretas que no conocían» (RVC). Dios hablaba específicamente a su pueblo escogido, el pueblo de Israel, muchas veces rebelde y desobediente, prometiéndoles perdón y restauración. Pero como seguidores de Jesús, nosotros también podemos confiar en que Él revelará «cosas nuevas… cosas ocultas que no conocías».
Todo comienza con nuestro compromiso con Cristo, al ser «nacidos de nuevo» espiritualmente (ver Juan 3:3), y al convertirnos en «nuevas creaciones» (ver 2 Corintios 5:17). Por medio de un profeta del Antiguo Testamento, Dios prometió: «Les daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de ustedes. Les quitaré ese terco corazón de piedra y les daré un corazón tierno y receptivo» (Ezequiel 36:26, NTV).
Esta transacción espiritual hace posible que podamos «andar en vida nueva» (ver Romanos 6:4). A veces miramos hacia atrás con pesar, entristecidos por cosas que dijimos o hicimos. Aunque no podemos borrar lo que ocurrió en el pasado, al confiar en esta vida nueva que Dios nos ha dado podemos vencer y evitar repetir los mismos errores —lo que la Biblia llama «pecado».
El apóstol Pablo comprendía esto. Al escribir hacia el final de su vida, sabiendo que su fe en Cristo, valiente y sin reservas, pronto lo llevaría a la ejecución, dijo: «Una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante, sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús» (Filipenses 3:13-14, NVI).
Pablo no se refería al final de un año y al inicio de otro, pero comprendía el peligro de vivir anclados en los días pasados y permitir que las cosas hechas en el pasado afecten la urgencia del presente y el potencial del futuro. Al enfrentar los desafíos del mercado laboral, al reconocer cosas que podríamos y deberíamos haber hecho de otra manera o mejor, haríamos bien en mantener esa misma actitud. No tenemos que esperar a la llegada de un nuevo año para empezar de nuevo y procurar corregir los errores del pasado. Sin embargo, cuando nos deseamos unos a otros «¡Feliz Año Nuevo!», podemos confiar en que, mediante la sabiduría, la guía y la fortaleza del Señor, podemos anticipar que el año que está por comenzar será mejor que el que está por concluir. Todo para la gloria de Dios.
Preguntas para reflexión o diálogo
- ¿Cómo evaluarías el año que está por terminar? ¿Fue bueno, no tan bueno, o totalmente inolvidable?
- Al mirar hacia el nuevo año, ¿cuáles son algunos de tus planes, metas, esperanzas y expectativas? ¿Cómo influye en ti la anticipación de tener un nuevo comienzo?
- ¿Cuáles son los aspectos positivos —y los negativos— de mirar hacia el pasado? ¿De qué maneras puede ser beneficioso? ¿De qué maneras puede crear problemas o resultar contraproducente? ¿Puedes pensar en algunos ejemplos específicos?
- La Biblia habla mucho de lo nuevo, de nuevos comienzos y de «llegar a ser renovados». ¿Qué significa eso para ti? ¿Te resulta útil y alentador, o cuestionas si eso se aplica a tu vida y a tu trabajo de una manera práctica?
Desafío para esta semana
¿Te sientes entusiasmado por la llegada de un nuevo año? Intenta tomar un tiempo para escribir algunas cosas que hayas aprendido durante el año que termina, junto con aquellas que te gustaría cambiar o hacer de manera diferente en el año que viene.
También podría ser de gran ayuda comentar estas cosas con un amigo cercano, un mentor, algunos asesores de confianza o un grupo pequeño, invitándolos a compartir sus observaciones y retroalimentación.