El poder incomparable de la perseverancia

Muchos, pero muchos, comienzan con entusiasmo, pero pocos llegan hasta el final. La diferencia casi nunca está en el talento, sino en la capacidad de seguir adelante cuando todo invita a rendirse. Ese es el poder incomparable de la persistencia.

Hoy, en Maná del Lunes, presentamos: El poder incomparable de la perseverancia, una reflexión escrita por Robert Tamasy.

Perseverancia. Podríamos mencionar muchos factores que contribuyen al éxito, tanto de las personas como de las empresas y organizaciones, pero hay uno que aparece de manera constante: la perseverancia.

Ya sea para adquirir las habilidades necesarias para un trabajo específico, construir una carrera, desarrollar un producto o servicio, o alcanzar el reconocimiento que conduce a ascensos y mejores ingresos, la perseverancia es un elemento invaluable.

Podríamos hablar también de otras cualidades, como la paciencia y la resistencia, pero la perseverancia es diferente. En ocasiones necesitamos cultivar la paciencia: la disposición para esperar el momento oportuno hasta que llegue la oportunidad o el resultado deseado.

En otras circunstancias —ya sea una crisis en el trabajo, en el hogar o en la vida personal—, lo único que podemos hacer es resistir, aferrándonos hasta el final, temiendo lo que podría suceder si soltáramos.

Sin embargo, la perseverancia es una respuesta mucho más activa frente a las circunstancias. Escribiendo desde una perspectiva espiritual, el reconocido autor devocional Oswald Chambers observó:

«La vida de un cristiano está en las manos de Dios como un arco y una flecha en las manos de un arquero. Dios apunta hacia un objetivo que el cristiano no puede ver, pero nuestro Señor continúa tensando el arco, y de vez en cuando el cristiano dice: “No puedo soportar más”. Sin embargo, Dios no presta atención; sigue tensando el arco hasta que Su propósito está en la mira, y entonces lanza la flecha. Ponte en las manos de Dios».

¿Puedes identificarte con esta descripción? ¿Alguna vez has sido llevado hasta lo que parecía el límite de tus fuerzas, sin estar seguro de poder resistir?

Es precisamente en momentos así cuando la perseverancia se vuelve más importante, especialmente para quienes deseamos integrar nuestra fe de manera práctica en lo que hacemos en el mundo de los negocios. No siempre sabemos qué está haciendo Dios en nosotros ni hacia dónde nos está dirigiendo, pero seguimos adelante confiando en Su plan.

Mi esposa y yo tenemos más de 50 años de matrimonio. Nos sentimos agradecidos por haber alcanzado este hito que relativamente pocas parejas logran. Si alguien nos preguntara cuál ha sido nuestro «secreto», podríamos hablar de nuestro amor mutuo y de nuestro compromiso.

Pero, por encima de todo, ha sido la perseverancia lo que ha permitido que nuestro matrimonio no solo sobreviva, sino que florezca a pesar de toda clase de desafíos.

La Biblia contiene numerosas enseñanzas acerca del valor de la perseverancia. Estas son algunas de ellas:

1. Reconoce los frutos de la perseverancia.

Durante los tiempos de adversidad solemos ver únicamente los problemas del momento. Sin embargo, Dios está utilizando esas circunstancias como parte de Su proceso para moldearnos y transformarnos en las personas que desea que seamos.

«Y no solo en esto, sino también en nuestros sufrimientos, porque sabemos que el sufrimiento produce perseverancia; la perseverancia, entereza de carácter; la entereza de carácter, esperanza» (Romanos 5:3-4, NVI).

2. Comprende que la perseverancia nos desarrolla.

A todos nos gustaría alcanzar madurez y experiencia de forma instantánea, sin esfuerzo alguno. Sin embargo, muchas de las lecciones más valiosas de la vida se aprenden al perseverar en medio de pruebas y dificultades.

«Hermanos míos, considérense muy dichosos cuando tengan que enfrentarse con diversas pruebas, pues ya saben que la prueba de su fe produce constancia. Y la constancia debe llevar a feliz término la obra, para que sean perfectos e íntegros, sin que les falte nada» (Santiago 1:2-4, NVI).

3. Mantén la mirada puesta en la meta.

El camino hacia los grandes logros rara vez es una línea recta. Está lleno de giros inesperados y obstáculos, pero la perseverancia nos permite avanzar porque mantenemos nuestros objetivos firmemente delante de nosotros.

«Así que, amados hermanos míos, manténganse firmes y constantes, y siempre creciendo en la obra del Señor, seguros de que el trabajo de ustedes en el Señor no carece de sentido» (1 Corintios 15:58, RVC).

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